¿Qué pasa cuando los niños de la República Dominicana reciben una oportunidad?
- Markendy D
- 23 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 nov 2025

Imagina crecer en una comunidad donde las escuelas carecen de fondos, no existen espacios seguros y las oportunidades parecen completamente fuera de alcance. Para miles de niños aquí en la República Dominicana, esto no es solo un escenario hipotético —es su realidad diaria.
Las estadísticas son alarmantes: las tasas de deserción escolar siguen siendo extremadamente altas, y muchos estudiantes abandonan antes de terminar la secundaria. Cuando observas el futuro de estos niños, realmente estás viendo dos caminos muy distintos:
El Camino Predeterminado: Pasar las tardes sin supervisión en las calles, poco a poco entrando en hábitos riesgosos, o incorporándose al trabajo demasiado temprano solo para poder sobrevivir.
El Camino de Intervención: Unirse a un programa, encontrar mentores y descubrir habilidades que les abren puertas a un futuro que nunca se atrevieron a imaginar.
Si fuera tu hijo, ¿qué camino elegirías?
El Costo de Quedarse Fuera
En Cabarete, la presión financiera sobre las familias es abrumadora. Muchos padres no tienen ingresos estables, lo que significa que sus hijos a menudo no tienen otra opción más que priorizar la supervivencia sobre la educación.
Sin apoyo, estos niños terminan repitiendo el mismo ciclo que enfrentaron muchos padres: bajo recursos, deserción escolar y una lucha constante por salir adelante. Pero aquí está la verdad: el problema no es que estos niños carezcan de potencial. Es simplemente que carecen de oportunidades.

Vidas Reales, Cambios Reales
No tenemos que adivinar si estos programas funcionan. La prueba camina frente a nosotros todos los días.
Toma a Patrick, por ejemplo. Con solo 12 años ya estaba trabajando en la playa para ayudar a su familia. Sin intervención, su trayectoria era clara: abandonar la escuela temprano y pasar una vida entera buscando la manera de sobrevivir. Pero entonces encontró un programa gratuito de artes marciales. Esa única oportunidad no solo lo mantuvo alejado de la calle; lo convirtió en un competidor internacional. Hoy, es dueño de su propia academia de Jiu-Jitsu en Canadá.
O mira mi historia. Entré a un programa juvenil local con un objetivo simple: quería aprender a nadar. Salí con fluidez en inglés, habilidades de liderazgo y una beca para una escuela internacional. Eventualmente me gradué con un diploma acreditado en los Estados Unidos. Ahora, utilizo esas mismas habilidades para guiar a la próxima generación—jóvenes que hoy están trabajando como fotógrafos y dominando habilidades técnicas.
Estas no son solo historias inspiradoras. Son pruebas de que cuando las organizaciones sin fines de lucro intervienen, el impacto se multiplica—elevando a familias y comunidades completas en el proceso.

Por Qué “Solo Presentarse” Importa
El acceso a actividades extracurriculares—ya sea aprender un nuevo idioma, practicar deportes, crear arte o desarrollar habilidades de liderazgo—transforma la vida de los jóvenes. En la República Dominicana, estos programas suelen ser el único puente entre abandonar la escuela y graduarse, entre apenas sobrevivir y realmente progresar.
Aquí está la realidad: no se trata solo de mantener a los niños ocupados después de la escuela. Se trata de formar líderes responsables, profesionales y modelos a seguir para la próxima generación.

La Perspectiva Más Amplia
La pregunta no es si las organizaciones sin fines de lucro hacen la diferencia. La verdadera pregunta es: ¿Dónde estarían los niños de Cabarete hoy si estas organizaciones no existieran?
Por eso este trabajo importa. No solo estamos cambiando cómo un niño pasa su tarde. Estamos transformando toda su vida.

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